Übermensch, ornitorrincos y un robot depresivo.

El ornitorrinco (Ornithorhyncus anatinus) es una especie de mamífero semiaquático endémico. Junto con otras cuatro especies de equidna es una de las cinco especies que perviven en la actualidad de la clase de los monotremas, mamíferos que ponen huevos en lugar de dar a luz. Es el único representante vivo de la familia Ornithorhynchidae y del género Ornithorhynchus. No conoce valores ni conceptos. Pero es creativo y sorprendente.

¿Ser creativo es sorprender?¿Sorprender es ser creativo?¿O estas dos cualidades propias de un ser humano (no tan) común son más factibles para un ornitorrinco en la actualidad?
Un valor tan fuerte como es la creatividad tiene poca relación con la sorpresa. Un diseño no tiene que ser sorprendente. Y lo mismo al revés: un regalo no tiene que ser creativo, ni un susto, incluso si hablamos de vestirse de superhéroe, creérselo y saltar de un quinto piso dejando tu dignidad, tu razón y tus pensamientos repartidos por la calle.

¿Por qué a los artistas, diseñadores, publicistas se nos trata de creativos sin tener un alter ego sorprendente? Es decir, en el mundo actual la sorpresa se ha convertido en parte de una cultura casi extinta, donde todo es software, todo son chispas y explosiones, donde todo es cromática en cable, megacomunicación y findelmundodospuntocero. Realmente no sabemos como podemos llegar a sorprender en una actualidad donde la tendencia a la comunicación masiva no da tiempo alguno a ver algo que te haga recapacitar, a que abras los ojos, tus pupilas se dilaten y dejes de pensar; en una actualidad donde los límites de la información van más allá del entendimiento ornitorríntico y pase a ser parte de algo mayor.

Sorpresa y creatividad hoy en día son dos valores completamente desunidos, donde el creativo vende humo y la sorpresa desaparece en la megared informativa de la actualidad. ¿Dónde queda ése concepto del artista que sorprendía con sus creaciones? El mundo actual ha metamorfoseado en un Übermensch de proporciones bíblicas. Según Friedrich Nietzsche, este Übermensch (o Superhombre para los ornitorrincos) era completamente racional, pero creaba sus propios valores a partir de sus sentimientos y pasiones.

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Este mundodospuntocero se deja llevar por sentimientos, por el placer, pero busca la racionalidad por encima de todo a partir de unos valores que él mismo ha creado para satisfacerse. Su propia creatividad está delimitada por su moral y nosotros sólo somos ornitorrincos a merced de un Superhombre, de un creador, de un robot maníaco-depresivo que nos induce a abandonar la sorpresa en una isla desierta mientras nuestra creatividad vuelve a casa en crucero.

La creatividad venía unida a la sorpresa, ergo ahora nosotros no somos creativos. Entonces es cuando me pregunto, ¿cuándo dejaremos de seguir y confiar en un software que nos ata, cuando nosotros podemos ser Superhombres, Superdiseñadores, Superpublicistas, incluso Superpanaderos y basarnos en nuestra propia moral y crear valores que sorprendan de forma significativa en este aburrido mundo electrónico?

Tenemos la capacidad de crear nuestros propios valores, ¿cómo podemos dejarnos de tonterías y volver a la creatividad sorprendente? Ése robot creador, ése robot maníaco-depresivo que juega con su software cada vez más terrible, sólo tiene poder sobre la comunicación y la información, no sobre nuestras voluntades como artistas. No seamos ornitorrincos sin valores, seamos Superornitorrincos, demonios. Tenemos la capacidad para ello, pues así habló Zaratustra.

JoanSuarez_4GM

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