Aplicaciones tontas para móviles inteligentes

Si buscamos un ámbito que esté muy presente en la cultura visual, es inevitable no pensar en el mundo de las nuevas tecnologías. Hoy en día casi todo lo que nos rodea es digital o está en proceso de serlo. Nuestra vida se complementa gracias a un sin fin de aparatos tecnológicos que nos facilitan el día a día.

Cruzarte con gente que circula por la calle con la vista clavada en la pantalla de su teléfono móvil es algo más que común. Los Iphones y los smartphones se han convertido en una “obligación” más que en una tendencia dentro del mercado de la telefonía movil. Y lo más sorprendente es que la comunicación es algo secundario. La mayoría de nosotros somos dependientes de aquello que nos ofrece nuestro teléfono móvil y no me refiero a descuentos ni a llamadas gratuitas.

Por eso, volviendo a la imagen de la gente joven (y cada vez más no tan joven) concentrada mirando su Iphone mientras está en el metro o en la cola de un supermercado, a veces es inevitable observarle y preguntarse ¿Qué mirará con tanto interés?

Pues cualquier cosa. Desde un nuevo wattsap que acaba de llegarle hasta una nueva aplicación que ha sacado android que le permite jugar al trivial online con su amigo que vive en Múrcia. Y ahí está el negocio que está revolucionando el mercado y el mundo de la comunicación digital: Las aplicaciones. Según datos oficiales, se espera recaudar unos 29.000 millones de euros en el año 2015 gracias a las aplicaciones de móvil. Solo entre apple y android.

Pero es que además de ser un tema que nos afecta porque forma parte de nuestra cultura visual actual, también lo hace como futuros diseñadores gráficos. Miles de mentes creativas se esfuerzan en diseñar estas pequeñas aplicaciones para que luego las empresas las distribuyan y obtengan beneficios. Todos estamos hartos de oír que ahí está el futuro de nuestra profesión, en el movimiento, internet, las aplicaciones….

Y es que La mayoría de empresas se están sumando a la moda. Muchas están creando aplicaciones a las que les dedican más mimo y diseño que a su propia página web.

Estas aplicaciones se dirigen mayoritariamente al público joven, puesto que somos los mayores consumidores de este tipo de productos y los que nos esforzamos por tener el último modelo de smartphone. Y gracias a eso, nos encontramos con la existencia de numerosas aplicaciones inútiles que abundan por la red disponibles para añadir de forma gratuita o muy económica a nuestra colección. Porque este mercado puede ser útil, hay ideas brillantes en forma de aplicación: pueden ayudarnos a organizar nuestras tareas o a que sepamos cuanto tardará en llegar el proximo autobús. Pero ¿Qué utilidad tiene el diseño de una aplicación que consiste en una colección de 26 sonidos distintos de flatulencias? Absolutamente ninguna. Pero paradójicamente es una de las más descargadas según los top ten de ventas.

Es decir, que el día de mañana podríamos acabar dedicándonos a diseñar cosas tan útiles para la humanidad como una pantalla con una cerveza que vuelca si inclinas tu teléfono, porque eso hace mucha gracia y da mucho dinero. O sea, que apple y android se llenan los bolsillos en parte gracias a nuestra propia estupidez… Porque qué lance la primera piedra el propietario de un smartphone que no se haya descargado algo de este estilo para reírse un rato con los amigos.

Además el diseño de aplicaciones conlleva tener en cuenta una serie de parámetros, como hacerlo atractivo para que sea consumido y que a la vez, sea sencillo de utilitzar. Por muy sencilla que sea la aplicación, lleva un trabajo detrás. Y ¿para qué? para que en dos días sea borrado del móvil porque ya nos hemos aburrido de hacerles fotos a nuestros amigos y agregarle el efecto que les vuelve gordos.

Tiene pues, continuidad este sector? Terminaremos por cansarnos de estas pequeñas tonterias y acabaremos volviendo a usar el navegador para visitar la web que nos interesa? o realmente este es el futuro del diseño virtual?. En mi opinión, posiblemente terminará pasando de moda. Como todo. Dentro de unos años, surgirán dispositivos nuevos con otras funciones y otros servicios y entonces, diremos que ahí está el futuro. Así que lo único que podemos hacer de momento, es adaptarnos a los nuevos tiempos y reflexionar sobre qué estamos haciendo. De momento, yo me voy a jugar un rato con bubblewrap, una aplicación que ayuda a rebajar el estrés mientras revientas burbujitas de papel de embalar.

Links de interés: diez aplicaciones estúpidasel negocio de las aplicaciones

Laia Munnà.

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