¿Diseño gráfico para todos o para diseñadores?

¿Diseño gráfico para todos o para diseñadores? Día a día me voy repitiendo esta pregunta. ¿Realmente pensamos en el público al que nos dirigimos cuando estamos diseñando, o simplemente, pensamos en crear un diseño atractivo para que el resto de diseñadores vean lo “bien” que diseñamos?

Estoy segura que si pregunto a distintos diseñadores me responderán que a la hora de diseñar su objetivo principal es el de transmitir el mensaje que quieren al público al que se dirigen. Y puede que nuestra intención si que sea esa, pero a menudo, nos vemos influenciados por las corrientes estéticas del momento y dejamos a un lado a nuestros “consumidores”. Claro que el diseño tiene que ser tanto funcional como estético, pero ¿estético para quien?. La belleza es una cualidad bastante subjetiva. Lo que para mi puede ser un poster muy atractivo, para ti puede ser un poster aburrido, sin ningún elemento que llame la atención y con colores “tristes”(en caso de que un color pueda ser triste, que no lo creo), y para una persona que no tiene nada que ver con el mundo del diseño puede no haberse fijado siquiera en él.

Nos pasamos semanas y semanas buscando conceptos para crear nuestros diseños, pero, ¿realmente estos conceptos sirven de algo? Claro que a nosotros nos son útiles para crear un sistema gráfico adecuado y para conseguir que la forma y la función tengan coherencia una con la otra, pero no tengo claro si conseguimos que estas ideas se transmitan a nuestro público objetivo. Normalmente, los diseñadores solemos buscar la sutileza y la sencillez, el “menos es más” (concepto para mi casi siempre válido), pero gran parte de la población son amantes del “más es más” y les gusta ver soportes gráficos sobrecargados, con mil imágenes, colores y tipografías. Aquí está el problema. Nos esforzamos y esforzamos en explicarles a nuestros amigos y/o familiares que en un diseño hemos puesto solo un circulo dentro de un cuadrado para simbolizar la unión de dos cosas diferentes, aunque por mucho que lo intentemos, ellos seguirán viendo solo un circulo dentro de un cuadrado que acabaran resumiendo en las frases “me gusta” o “no me gusta”. Entonces, ¿para que a servido tanta búsqueda de un concepto que guarde relación con la idea que se quiere transmitir, si finalmente los únicos que vamos a entenderla somos nosotros o gente que tenga que ver con el mundo del diseño? La respuesta no la sé, y quiero dejar constancia que estoy totalmente en contra del diseño gratuito, sin concepto ninguno, que lo único que busca es resultar “bonito”, pero no puedo evitar plantearme estas preguntas.

¿Debemos cambiar la manera que tenemos de diseñar, haciendo del diseño gráfico algo más cercano y comprensible para todos?¿O debemos seguir en nuestra linea creando conceptos que van perfectos con la información que tenemos que transmitir, pero que solo entienden los propios diseñadores? ¿O quizás el concepto es solo una excusa para crear un sistema gráfico atractivo y nadie tiene porque entender de donde sale esa gráfica mientras le resulte “bonita”?

No sabría responder a ninguna de estas preguntas, pero lo que tengo claro es que la principal función del diseño debe ser la de comunicar, y si para ello tenemos que dejar un poco de lado la estética (pero sin pasarnos), pues debemos hacerlo sin que nos tiemble la mano.

Imatge

Bendita Gloria_Casa Mariol

Ejemplo de diseño con un concepto muy interesante, pero ¿consigue transmitirse al público al que se dirige?

Iris Martínez_4GM

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6 thoughts on “¿Diseño gráfico para todos o para diseñadores?

  1. Laia Delgado GT ha dit:

    En realidad, desde mi humilde opinión, creo, que todo esto de conceptos y historias varias que desde la escuela nos están enseñado y estamos aprendiendo son sólo formas de buscar una solución, en un momento dado, donde no se nos encienda la bombilla de las ideas o para poder defender nuestra propuesta una vez se la presentemos al cliente, otra cosa esta clara hay que hacer al pie de la letra lo que quiera y desee el cliente, luego tenemos que darle la vuelta de tal forma en que quede decente y a su vez atractivo para su público. No vale un concepto buenísimo si luego no es lo que te pide el que paga.

    • Está claro que quien paga es quien manda, pero entonces…¿vamos ha hacerle algo “bonito” para que esté contento y nos olvidamos de complicarnos la vida buscando conceptos interesantes? es decir, ¿hacemos diseño totalmente gratuito porque es lo que el cliente nos pide? Creo que la solución no es esa. Consiste en que poco a poco vayamos “educando” a los clientes para que vean que un buen diseño suele llevar a un buen resultado comercial (o del ámbito que sea).

      Iris Martínez.

  2. Las preguntas que haces son muy interesantes, y creo que están en la cabeza de muchos de nosotros. España tiene poca cultura de diseño y aún se asocia el diseño (lo que nos enseñan en bau) a una cosa snoob para clientes pijos, y el diseño “no-pijo” a rótulo con Comic Sans en la charcutería del barrio. Nuestra tarea es homogeneizar el buen diseño, entendido como diseño adaptado a las necesidades del cliente, con la magnitud que éste nos pida, y acercarlo al ciudadano.

    Las pajas mentales conceptuales son un buen punto de partida para trabajar, para crear la gráfica de cualquier encargo y luego saber venderla. Cuando hay concepto, en la mayoría de ocasiones les cuela al cliente y al consumidor. Pese a ello, la mayoría de clientes con los que nos enfrontaremos son “mejores diseñadores que tú” (no te lo dicen pero se lo creen) y sus peticiones y exigencias pueden llegar a provocarte algún ictus. En las universidades deberían empezar a poner ya una asignatura de “Pedagogía de diseño para cliente” y “Meditación I y II” para sobrellevarlo.

    Andreu Rami

  3. Berta Gonzalez GM ha dit:

    El tema que planteas me parece muy interesante. El debate interno que se crea entre función y concepto es algo brutal. ¿Para quien diseñamos en realidad? ¿La conceptualización es a veces una simple excusa para hacer lo que a nosotros nos gusta o nos parece estético?
    Creo que la conceptualización nos sirve para transmitir coherencia en el resultado, para dignificar nuestro trabajo. A veces tengo la sensación de que la obsesión con el concepto nos aleja del que tendría que ser nuestro principal objetivo: la funcionalidad. Nos aferramos tanto a no hacer cualquier cosa que revestimos nuestros trabajos de conceptos y buscamos las respuestas a cualquier pregunta que a alguien se le pudiera ocurrir. Y es aquí dónde creo que diseñamos para diseñadores. Olvidamos que nuestro trabajo tiene que ser funcional i práctico para un público objetivo, aunque para ellos eso que nosotros llamamos funcionalidad es “bonito” o “de diseño”. Creo que es dificil que un trabajo coherente y con criterio pueda disgustar a nadie.
    Por otro lado creo que este hecho de diseñar para diseñadores se ha convertido en un negocio entre nosotros donde nos premiamos, nos jodemos y nos criticamos. Pero no se puede ser cualquiera para entrar en este juego, ni hacer cualquier cosa. Todo se convierte en una especie de mixto entre arte, crítica y diseño. ¿Cuándo un buen catálogo para una empresa de maquinaria ganará un prestigioso Laus? Quizás es un coñazo de trabajo, pero es también parte del trabajo de un diseñador, y si consigues que una cosa compleja y específica sea funcional, inteligible y además estética, te lo mereces más que alguien que hace que una bonita botella de vino sea aún más bonita, por mucho concepto que haya detrás.

    • Carol Jauregui ha dit:

      Pienso exactamente igual.

      Es que este tema me parece muy muy muy interesante. Es algo que me he estado planteando desde que empezamos la carrera y está en mi lista de “posibles temas para el PFG”.

      Es cierto que la búsqueda de un contepto nos ayuda a trazar un camino sobre el cual basar el diseño, y que todo sea más homogéneo entre sí. Es como ponerte una meta. Una vez sabes cual es el concepto, ya has empezado a llenar la hoja en blanco, y todo parece más fácil.

      Todo eso está muy bien, pero el resultado final ¿se entiende? ¿mi madre lo entiendería? ¿o mi vecina? ¿y el señor de la frutería? El diseño puede transmitir una sensación, puede parecerte más bonito o más feo, pero como has dicho…todo esto es demasiado subjetivo.

      Carol Jauregui

  4. Adrià Valls ha dit:

    Tema interesante que me he planteado en más de una ocasión. En mi opinión, gran parte del problema reside en la poca cultura visual que tiene el público general, y creo que ese hecho es el culpable de que a veces nos planteemos si todo este proceso de conceptualización no es más que una tontería. Yo personalmente, no lo creo, y espero que poco a poco la sociedad se vaya culturizando en este aspecto porque no quiero ir arrojando perlas a los cerdos. También he de decir que de vez en cuando esta conceptualización se usa más bien como excusa o puente hacía un resultado bonito, pero ese es otro tema.

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