Miedo a… ¿La Copla?

La copla, según el diccionario, proviene del latín copŭla, que significa unión, enlace y se considera una composición poética que consta solo de una cuarteta de romance, de una seguidilla, de una redondilla o de otras combinaciones breves, y por lo común sirve de letra en las canciones populares.
Según mi abuela, “Son las canciones que más me gustan, las mejores” y según mi hermano: “Y a mi que me explicas, yo que se… si eso es tope de antiguo”.

Pero, y la generación media, alguien ha pensado que significa la copla para ellos? Tú mismo, el que estás leyendo este texto, ¿sabes que es la copla? ¿Conoces alguna?
La mayoría de gente dirá que no, que ese género musical no tiene cabida en su mundo, que no es de su estilo o simplemente que es algo “de viejos”.
Y yo pregunto… ¿y qué? ¿Qué tonterías son esas de catalogar un estilo a sólo unas edades? Hoy en día la gente puede escuchar de todo, mi generación en particular gozamos de tener mil y un programas para oír o descargar música y siempre escuchamos lo mismo y eso que ahora, la música no goza de su mejor momento, con esas letras vacías de contenido y llenas de ansia sexual, pero en fín, esto es otro tema que por supuesto, daría para escribir otro post.

Yo hablo de las letras, de los que oyen nuestros oídos, de ese tipo de música que más que ayudarnos a soñar nos invita a follar, ¿Dónde están los valores? ¿La narración de una historia de amor verdadero? Con lo que cuesta en la vida real conquistar a alguien y la gente parece que ha olvidado escribir sobre ello. ¿Cuantas veces, cuando estamos deprimidos nos ponemos música? O cuando queremos contar a los cuatro vientos que hemos encontrado a alguien especial, o cuando por fin hemos conseguido algo realmente importante… Si sois de los míos, seguro que en estos casos buscáis un tipo de canción que narre con su letra cómo os sentís, los sentimientos que no sois capaces de describir.
Para mi, la copla, es mi aliada perfecta en estos casos. Y ahora pensareis, “bua, menuda facha”, “ostia…”, “vaya tela…”
Pero si alguien ha pensado: “¿y eso?”, por favor, sigue leyendo.

Yo soy catalana, no tengo familia andaluza, ni cantantes, ni bailaores, es decir, que no tengo nada que ver con ese mundo, tampoco con Inglaterra o América y aún así escucho canciones de allí. Yo trabajo como actriz, y fue en un espectáculo donde yo me enamoré de la copla.
Hasta que no has oído esas canciones escritas por el maestro Quiroga no sabes como de sorda has estado, nunca habéis oído a alguien desgarrar su voz para pedirle a su amor que le diga que le quiere, no sabéis lo que es desgallitarse maldiciendo a una persona, gritar (pero con esa fuerza que te sale de las entrañas) para decir ¡Basta!, no sabéis lo importante que puede ser la música en vuestra vida hasta que no escuchéis una copla.

Y entonces yo pregunto, ¿por qué ese miedo a escuchar una? Pensaba que la gente de hoy en día, que nos movilizamos para crear cadenas humanas que cruzan toda una provincia, que salimos a la calle para protestar por nuestros derechos, que tiramos muros, que entendemos a la gente que no viste según la corriente del momento, que estudiamos para tener un futuro mejor, esta generación… Pensaba que no iba a tener tanto miedo a escuchar un género musical que tuvo la mala suerte de nacer y morir cuando Franco vivió, ¿ese fue su crimen, nacer en la época equivocada? ¿O es que no queremos escuchar lo mismo que fascina a algunos de nuestros mayores? Os recuerdo que gracias a ellos, somos quienes somos.
Y si hay algo que he aprendido de ellos es que la música no tiene edad, ni país, ni carga política, la música tiene sentimiento y eso es algo que todos los seres humanos tenemos.

Anaïs López.

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