¿Realmente vivimos mejor rodeados de tanta tecnología?

Ésta es una pregunta que a menudo me suelo hacer. Cuando hablo con mis padres y mis abuelos me sorprende la cantidad de trabajos que pasaban durante su día a día. La cantidad de problemas que tenían que ser resueltos con una gran cucharada sopera de fuerza e ingenio. Si pienso ello y le echo un vistazo a nuestra situación actual, me doy cuenta de que gracias a la sucesión de avances tecnológicos que han tenido lugar, nuestra vida debería resultar, en comparación, bastante más sencilla y agradable. 

O quizá no tanto.

Si bien es cierto que ahora disponemos de aparatos que cumplen un sin fin de funciones diligentemente, por alguna razón creo que no estamos saliendo tan beneficiados como nos hacen ver. La tecnología en general es algo positivo, eso no lo vamos a negar, pero desgraciadamente no todo el monte es orégano. Es gracioso (o tal vez triste) ver como la gente cada vez es más dependiente a los teléfonos móviles o a los ordenadores. En la calle ves pasar a personas con la vista clavada en sus pequeñas pantallas, caminando embobados como si acabaran de salir del último episodio de “The Walking Dead”. Otro cuadro que muchos nos encontramos ocurre cuando quedas con los amigos de toda la vida: en la mesa a veces se hace el silencio y en vez de charlar sobre cosas más o menos mundanas, te encuentras ignorado (reemplazado) por un teléfono y una maldita conversación de Whatsapp.

Sí, oh divina tecnología, te amamos y no voy a ser yo la hipócrita que diga lo contrario. Pero las personas deberían aprender que utilizar máquinas no implica convertirse una de ellas, ni vivir a través de ellas. Hay que saber que hay cosas más allá de la pantalla de tu ordenador. Y que tus amigos y familiares son más importantes que tu partida del Candy Crush.

Por este tipo de comentarios muchas veces he levantado muecas de “sí, lo que tú digas”. ¡Y me da lo mismo! Lo repetiré hasta la saciedad si hace falta. Me dan escalofríos de sólo pensar en la tendencia que se lleva en estos tiempos; la máquina por delante de la persona. Y también me da miedo pensar en cómo serán las cosas en el futuro.

Queridos amigos, pienso que estamos en un buen momento para reflexionar e intentar salir de este hoyo sin fondo en el que lentamente nos estamos metiendo. La tecnología está para facilitarnos la vida, no para vivir por nosotros. Si no tienes internet, no hace falta que te quedes de brazos cruzados hasta que regrese la señal. Si se te rompe la consola, hay otros cientos de juegos a los que puedes jugar. Y desde luego, si tu iPhone se queda sin batería, no eres TÚ el que se queda sin batería.

 

Inés Villalba GM

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