La chispa

Calles a rebosar de gente, de carteles luminosos, de sonidos estridentes y de miradas que se cruzan entre ellas. ¿A dónde irá tanta gente? ¿Qué les mueve a ir en esa dirección y no girarse y coger la otra? La vida es un juego, pero que no lo jugamos nosotros, sino algo o alguien que controla todos y cada uno de los movimientos que hacemos en este enorme y a la vez diminuto, tablero. Desde pequeños nos enseñan que llevar una buena vida consiste en tener unos estudios y a la larga un trabajo, que nos proporcione las suficientes ganancias como para formar una familia, tener hijos, y que los hijos hagan lo mismo, y los hijos de los hijos, y así hasta el fin de los tiempos. Visto así, la vida no tiene mucho sentido. Nace, estudia, trabaja, que nazcan, que estudien, que trabajen,… Muchas veces pienso qué sentido tiene mi vida, si todo lo que tengo que hacer hasta que muera, está de un modo u otro planeado.

Voy por la calle y no paro de ver miradas vacías, sin chispa, sin la chispa que tiene esa gente especial, esa gente inquieta, con ganas de salirse de lo que es considerado normal, con ganas de disfrutar, y sobretodo, con ganas de comerse el mundo. Esa gente es la de que verdad hace cobrar sentido a tu vida. Encontrarte con alguien que es capaz de disfrutar de la vida, de vivirla intensamente y de tener ansias de vivir, hacen que te des cuenta de lo privilegiado que eres, no sólo de conocerlos, sino de poder vivir, de tener el derecho a la vida. La chispa de la que hablaba antes, es la chispa de cuando le encuentras sentido a todo. No quieres llevar una vida aburrida, la vida está para disfrutarla y es por eso que tienes que amar lo que haces. En el momento en que haces lo que tienes que hacer, no lo que tienes que hacer, sino lo que quieres hacer, despierta en ti una inquietud, una sed insaciable y unas ganas inagotables de vivir. A medida que pasa el tiempo, te das cuenta también de que huir de la rutina, te provoca un placer irresistible. 

El otro día estando con unos colegas, me di cuenta de lo azarosa que es la experiencia de la vida. Quién me iba a decir a mi cuando salí de la escuela, que acabaría sintiéndome como en casa, en cuatro paredes que a duras penas hace unos meses que conozco. Desaparecí de la conversación, y estuve un buen rato simplemente observando a todos, uno a uno, los miembros que componían esa maravillosa estampa. Todos con la chispa de la vida en los ojos, cada uno explicando sus historias y sus batallas, con un brillo especial en los ojos que sólo se ve en los ojos de un niño al que le han comprado unos zapatos nuevos. Me mantuve al margen de la conversación un buen rato, siguiendo el hilo, eso sí, pero sin participar. Sencillamente escuchando a aquél que hablaba, uno detrás de otro, y enamorándome una vez, y otra vez, al oír las palabras que salían de sus bocas, y cómo lo hacían. Era una atmósfera de compañerismo, complicidad, cariño y respeto increíble. La vida no se mide en tiempo, ni en dinero, ni en los logros profesionales de cada uno, sino en las experiencias. En las historias que narra cada uno, en conocer a gente, y aprender de ella. Cuando dos personas con esa mirada tan especial se juntan, no pasarás sino un buen rato. No todo viene en los libros, ni en lo que nos enseñan nuestros padres y maestros desde pequeños, la verdadera enseñanza está en la gente, en las miles y miles de cosas que te puede aportar una persona nueva, mejor que el mejor de los libros. 

Por eso, creo que en el viaje que hacemos desde que nacemos hasta que nos morimos, tenemos que perdernos por el camino. Salir de lo común, renunciar a cosas buenas, por otras mejores, viajar, conocer la narrativa viviente que es la persona, aprender, volverte a perder, y reencontrarte en cualquier otro rincón del mundo, con otra gente, otra cultura, en otro país y por encima de todo, moverte en situaciones con gente con las mismas ganas de aprender que tú. Para mi la meta de la vida no es haber llevado una vida lujosa, acomodada y bien, sino haber hecho todo aquello que he amado en todo momento, sin perder nunca la esperanza ni las ganas de vivir. No es importante desgañitarte durante toda la vida para ser un tío reconocido mundialmente, ¿Qué importa eso si al fin y al cabo no has conseguido hacer lo que has deseado? Si te dejas la piel trabajando para ganarte la vida, sólo tendrá sentido si te has matado en algo que te llena, que llegues a la meta que te has marcado, y tengas fuerzas para marcarte otra, que tengas fuerzas para superarte una y otra vez.

Carlos Rollán

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One thought on “La chispa

  1. Natalia Franco ha dit:

    Es cierto que hoy día se encuentra gente divagando por las calles, como dices tu “sin chispa”, y es que muchos de ellos han perdido su esperanza, su objetivo e ilusión por la vida.
    ¿Porqué pasa esto? No es difícil de explicar pero aquellos que creen que ya no pueden lograr su objetivo son aquellos que se rinden fácilmente y piensan que no tienen suerte en la vida.
    Si es cierto, lucha por aquello que deseas tanto si es lo que te llena de felicidad, por lo que deseas tener algún día pero sin ser abarrotado por tus pensamientos negativos o aquellos a los que te inducen a pensarlo.

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