Coleccionismo variopinto — CSI Las Vegas: La casa de las acumuladoras (cap.234)

Últimamente el coleccionismo me persigue. Yo soy coleccionista por naturaleza, pero ahora TENGO (al igual que vosotros) que hacer una colección de 25 objetos, de un tema más o menos escogido, y presentarlo ante un profesor.
Viendo CSI las Vegas, dieron un capítulo que se titulaba “La casa de las acumuladoras”. Resultó ser una señora con síndrome de Diógenes — de nivel 5, extremo — que tenía la casa atestada de trastos, bajo los cuales encontraron los cadáveres de cuatro chicos jóvenes, que su hija había matado y la cual estaba prisionera, bajo más montañas de trastos, con su madre de carcelera, haciéndola cumplir condena por sus actos.
Me resultó interesante para hablar del coleccionismo, ya que en este capítulo hay distintas visiones sobre la acumulación: los que lo consideran basura y los que entienden que son pedacitos de recuerdos, experiencias y de vida en general. Pero toda esta acumulación tenía sentido, estaba ordenada en el tiempo y de un modo visual, como una biblioteca de cápsulas del tiempo.

Para entrar en debate, yo me posiciono en que el coleccionismo es útil, he aquí mi argumento:

Para muchos, el coleccionismo es la acción de acumular cosas que no tienen uso, crían polvo, ocupan espacio, valen dinero y se guardan en el fondo de un cajón o para exponer en una vitrina. Para otros es una forma de vida, una obsesión o una necesidad. Para pocos, es una pasión de la que extraer conocimientos y aprender de sus características.

Un diseñador suele ser coleccionista del tipo apasionado, ya que todas estas cosas físicas son una experiencia para los sentidos que educan e incrementan la capacidad creativa. Este tipo de individuo suele tener la mente abierta, por lo que puede ver en el mismo objeto más de un aspecto y valores subyacentes.

Por ejemplo, hay muchos coleccionistas de merchandising de Coca-Cola. Un fanático acumula todo lo que puede porque le gusta o es pura obsesión. Alguien educado visualmente y de mente abierta, como un diseñador, puede apreciar matices: los materiales, la historia, las composiciones, los colores, las formas, el uso… todo aquello que componga el diseño del producto coleccionable que tiene entre manos. Seguramente, el fanático rechazará todo aquello que no pertenezca a la marca, en cambio el diseñador querrá obtener algo de Pepsi, por ejemplo, por contexto histórico y otras similitudes con Coca-Cola que le permitirá expandir su visión.

Creo que todos los diseñadores deberíamos ser coleccionistas del tipo apasionado, y no tiene porqué ser todo comercial, también podemos coleccionar momentos y experiencias: el lápiz que usaba como dado para jugar en clase, los origamis que hacíamos en sociales por aburrimiento, las fotografías de los dibujos del pupitre, los vídeos que el móvil grababa por su cuenta en el bolsillo de la chaqueta y, a consecuencia, las conversaciones… pueden ser parte de nuestras colecciones de la vida, eso sí, no deben quedarse en el ordenador para caer en el olvido, sino extraerlas en modo físico y convertirlas en un objeto de colección. Ya que, al fin y al cabo, se tratan de COSAS de más o menos valor económico, que ocupan espacio, crían polvo y no tienen uso.

Paula Marsal Zamora
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One thought on “Coleccionismo variopinto — CSI Las Vegas: La casa de las acumuladoras (cap.234)

  1. Entendemos que el coleccionismo es algo positivo, pero la acumulación por Diógenes es una enfermedad, por lo que es obviamente negativa. Dónde se encuentra esa línea que los divide? Yo creo que son dos los puntos que los diferencian. El primero la forma en que se colocan las cosas, un coleccionista ordena las cosas y las cataloga, no tienen porque estar puestas de forma impecable en una vitrina, pueden estar en cajas o montones, pero tienen su lugar, un lugar premeditado. El enfermo pierde esa noción por el camino, llega un momento en que posee tantas cosas que ya no sabe que tiene y que no ni sabría localizarlo de una forma directa. Acumula tantas cosas que las antepone a las necesidades y funciones del hogar, poniendo impedimentos a sus tareas, a su higiene y como consecuencia, a su salud física.
    Un coleccionista es consciente de lo que colecciona y le atribuye un valor, puede adquirir artículos que no se esperaba o puede iniciar una colección sin un propósito inicial; pero cuando la tiene, sabe que esta allí. El enfermo acumula cosas con desenfreno, tienen un único valor, que son suyas.

    En cuanto los diseñadores, si, considero que tienes razón, somos coleccionistas, buenos coleccionistas; de imágenes, de referentes, de todo aquello que nos puede inspirar o ayudar a llevar a cabo un proyecto, de tollo aquello que nos despierte emociones, que mueva algo en nuestro interior. Porque es eso lo que queremos transmitir, esa motivación.

    Abbey (M. Saavedra)

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