Category Archives: Crítica

EFECTO SELFIE

Dog-Selfie

La palabra “selfie” fue escogida cómo vocablo del año en 2013 por los diccionarios de referencia del inglés, Oxford. “Selfie” es lo mismo que decir auto foto o auto retrato, pero en inglés que suena más “cool”, aunque a estas alturas es casi imposible encontrar a alguien que no sepa lo que es y que no haya colgado en su Facebook o Instagram una foto tomada por él mismo des de su móvil.

Porque el hecho, es que aunque parece la cosa más revolucionaria y se ha puesto muy de moda, no es nada que no se hiciera antes, simplemente se le ha puesto un nombre. De repente, ha habido un “boom” de este tipo de fotografías que se ha expandido por todas las esferas sociales y hasta han ocasionado momentos mediáticos estelares en manos de celebrities, políticos y hasta del Papa Francisco. ¿Por qué ha habido este “efecto-selfie”? Pues bien, este hecho va muy relacionado con el también recién fenómeno del “postureo”.

Según los expertos, hay diferentes factores claves para entender este éxito: la facilidad implícita que ofrecen las nuevas tecnologías y la posibilidad de exposición y exhibición posterior a través de las redes sociales.

Básicamente se trata de eso, no es sólo captar una imagen para tenerla de recuerdo, sino sobretodo, poder exponerla en las redes sociales para compartir con nuestros amigos y/o seguidores aquellos momentos en que nos sentimos los protagonistas de nuestra vida, o la vida que queremos reflejar que tenemos de cara a los demás. La moda “selfie” es pues, una mezcla de comodidad, egocentrismo y exhibicionismo que nos da un cóctel perfecto para poder vivir en este mundo tan “posturil” y socialmente activo que estamos creando.

Shenglin Xu

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Tanto para unas cosas y tan poco para otras

En más de una ocasión la gente que me conoce me habrá oído preguntar “¿Cómo puede ser que el ser humano sea capaz de clonar animales y aún así todavía le siga fallando el wifi?

Día a día hay pequeños detalles que hacen que me de cuenta de que nuestra rama laboral aún tiene mucho trabajo por delante (lo reconozcan o no las grandes instituciones) y eso me preocupa. Me decepciona un poco profesionalmente ir a un bar y seguir escuchando a la gente decir “¿y mi piti? Si lo había dejado aquí”. Mirar debajo de la mesa y verlo ahí tirado, sucio y pisoteado después de que una corriente de aire se lo haya llevado por delante por no haber pensado bien en el diseño del cenicero de terraza.
Otra cosa que me ronda por la cabeza es el tener que pasearse con el “maldito” casco de la moto en la mano después de aparcar en el centro para ir a hacer tus compras, o que las tazas te sigan quemando las manos después de haber calentado tu cafelito de buenos días.

Y sí, sé que existen “cachibaches” de diseño súper molón y cuco que se venden en algunas tiendas como el Natura o Vinçon, pero ¿por qué no se ha conseguido que toda la sociedad lo utilice? ¿por qué no han funcionado del mismo modo que funcionó la fantástica idea de pegarle un palo a un estropajo y llamarlo fregona?
Quizá, el error sea nuestro por centrarnos más en hacer cosas bonitas que nos gusten a primera vista y luego, si eso, que cumpla una funcionalidad que no le quita el sueño a nadie. O por lo contrario buscar ideas y conceptos que quieran arreglar el mundo sin tener en cuenta estos pequeños detallitos.

Por otra parte estoy segura de que el consumismo tiene mucho que ver en esto. Los diseños demasiado buenos afectarían al flujo de consumo, ¿no? Sería el mismo principio que la obsolescencia programada, cuanta menos durabilidad tiene un producto o antes pasa de moda, mejor es para nuestra sociedad de consumo.

Pero, ¿en serio?
¿En serio, hace falta que sigamos sin un bonito y funcional cenicero que aguante el cigarro con algún tipo de pestaña o lo que sea que le haga falta para sostenerlo? Y mientras tanto, siguen saliendo miles de colores nuevos y super divinos para pintalabios, más o menos durables, y para eso sí que se hacen grandes investigaciones, (que por cierto son muy poco éticas, siendo los animales los mayores afectados).

A todo esto yo me pregunto, ¿y nuestra racionalidad como diseñadores dónde queda?
¿Éste es el momento de planteárnoslo? ¿Deberíamos haberlo hecho ya o nos tocará hacerlo más adelante?

La verdad es que no lo sé, pero creo que me he picado con esto de diseñar un buen cenicero de terraza…

Ari B. Miró

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Táctil vs tacto

Para el sistema motriz de los niños es mucho mejor el movimiento que se genera al pasar una página que el simple movimiento de un dedo. Algo tan simple como eso parece que hoy en día empieza a fallar por algún lado. Los nativos digitales, como se les suele llamar ahora, empiezan a interactuar con dispositivos móviles y táctiles antes que con los libros y revistas. Y aunque se suele ver como algo natural y como la evolución en la manera de enseñar a los más pequeños, no esta de más asumir que tiene sus riesgos y sus contras, y que se pierden sensaciones muy beneficiosas también para el desarrollo de los niños como personas.

Aún quedan muchísimos años hasta que los medios impresos desaparezcan por completo, abdicando en favor de las pantallas. Bueno, si es que eso acaba sucediendo claro, ya que bajo mi punto de vista es un hecho que nunca ocurrirá, por mucho que nos intenten vender que es la evolución lógica.

Y no sucederá por una sencilla razón: los humanos tenemos el tacto como uno de nuestros principales sentidos y por mucho que las pantallas tengan infinidad de gestos y podamos realizar cualquier operación en ellas, seguimos necesitando ‘tocar’. Está claro que la tecnología avanza, y que saldrán infinidad de pantallas rígidas, curvas, flexibles, plegables, etc, pero por muchos avances tecnológicos que salgan a la luz hay algo que nunca podrán sustituir, el simple y llano hecho de tocar: TOCAR Y SENTIR.

Tocar un determinado papel con más o menos gramaje, tocar una tinta, sentir un relieve, una tinta sobre otra tinta con diferentes relieves en la misma composición o una textura. Las sensaciones y la calidez que se generan con esos elementos siempre han estado presentes y es algo que el ser humano siempre necesitará, sentir a través del tacto.

Y no un simple contenido que desaparece, que se desvanece con el simple hecho de presionar un ‘botón’, botón entre comillas porqué ya no son ni eso, son simples zonas delimitadas por un rectángulo con una palabra dentro, en una pantalla. Porqué un botón realmente es un mecanismo que requiere de cierta interacción para accionarlo, y a la vez que lo accionas se genera un movimiento físico, y en gran parte de ellos después de soltarlos también. En las pantallas solo recibes interacción visual al accionarlo, y no una sensación física. Porque de sensaciones va la cosa también.

Caligrafía sobre chica

Está claro que dónde seguramente las pantallas acaben ganando la guerra al papel sea en la información diaria, dónde por otra parte se ahorraría muchísimo papel en pro del planeta, que falta hace. Son esos periódicos diarios los que fácilmente sean substituibles por pantallas a medio plazo. Pero ahora pensemos en revistas de tirada mensual o semestral, esas revistas impresas de un determinado género que la gente compra por el interés que les suscita el tema que en ellas se trata. Esas revistas tienen la función ‘de hacer sentir mientras te informas’, o al menos así es como lo veo yo. Revistas de arquitectura, diseño audiovisual, fotografía, moda, diseño gráfico, etc, son más que meros medios de información puros en los que leer sobre un tema y punto, tienen ese plus, ese algo más que te lleva a comprarlas mes tras mes y que te reconforta tener en la estantería y poder recuperarla pasado un tiempo y releerla.

Y si hablamos de libros o de las ediciones especiales de esas mismas revistas todo lo dicho anteriormente se multiplica enormemente dado su carácter más exclusivo y como elemento para enriquecer tu propia biblioteca personal.

Todo esto no se queda ahí, sino que va más allá de la necesidad de tocar y sentir, y se extrapola a un acto completamente natural en la comunicación de las personas como es la escritura. En nuestra vida diaria estamos constantemente escribiendo en teclados de todo tipo, físicos o virtuales, en ordenadores, en móviles y en tablets.

En el caso de los niños pasa lo mismo pero con el inconveniente de que están en desarrollo, y aquí viene el problema: únicamente escriben a mano cuando se les pide específicamente que lo hagan. Y viendo noticias como la que anuncia que Finlandia abandona la enseñanza de la caligrafía en los colegios, sustituyendola (en 2016) por el aprendizaje de la mecanografía y el uso del teclado, la cosa empieza a ponerse bastante seria.

Hasta que punto escribir a mano es algo del pasado? Es necesario que a los niños les enseñen mecanografía, cuando antes de eso ya han estado interactuando con infinidad de teclados? Si fuera de su horario lectivo ya usan dichos dispositivos, no será mejor que se les enseñe a escribir correctamente a mano, hecho que sólo lo van a realizar cuando se lo pidan?

La escritura a mano no es opcional para la educación de un niño, y del mismo modo que el hecho de pasar páginas de libros físicos es más beneficioso que el hecho de mover un dedo, también lo es el acto de escribir y no solo de mover los pulgares sobre una pantalla táctil.

Josep Esteban Herrera

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Amor en tiempos modernos

Por empezar de alguna manera, podría decir que estoy quemada. Sí, muy quemada. Quemada y cabreada.

Y no es por qué sí, tengo mis motivos, para algunos más o menos importantes, pero motivos al fin y al cabo.

La sociedad en la que me toca vivir me toca las narices, para ser más exactos, me toca las pelotas. Me toca mucho las pelotas la gente que pasa por la vida sin ningún tipo de aspiración, con la simple necesidad de pasarlo bien, sin importarle ni un ápice la manera como esto puede hacer sentir a los demás.

Bien, os voy a explicar. El sábado pasado conocí un tío. Un tío maravilloso, genial, fantástico. Un tío que (como a todas nos han hecho alguna vez) me vendió la luna, el cielo y las estrellas, todo en un pack regalo, envuelto de purpurina, color rosa y brillantina.

Un tío genial que, de un día para otro, “no estaba preparado para conocer a nadie”. Vale, hasta aquí todo normal, comprensible ¿no? Chico conoce a chica, se gustan, quedan, a ella le gusta más que a él, él ve que no era lo que buscaba, se lo dice y punto. Todo en paz. Pero la cosa cambia cuando es él el que la busca, el que la besa y el que dice que quiere seguir conociéndola, que no quiere conocer a nadie más, el que la trata con cariño… Llamarme ingenua, decirme que solo se quería meter bajo mis sábanas, bajo mis bragas, pero me lo creí todo, como una imbécil.

Pensé que después de tiempo podría haber encontrado a alguien que merecía la pena y que era algo normal, alguien con quien divertirse, reírse, pararlo bien en general. Alguien parecido a mí, independiente, maduro (muy maduro visto lo visto) y con las ideas más o menos claras.

Bueno… Pasaron los días, me dijo que me llamaría y que quedaríamos el finde siguiente. ¿Os ha llamado a vosotros? O, ¿Os ha dicho de quedar? No, ¿verdad? A mí tampoco.

Después de días sin respuesta, sin entender nada, sin ningún tipo de explicación ni llamada ni pollas, me llega un Whatsapp (¡Eh! ¡Ante todo valiente! Que por cierto, vaya mierda esto del Whatsapp, ¿Dónde han quedado las llamadas, el dar la cara? El enfrentarte a las cosas en la vida real… Claro, es mucho más fácil esconderse detrás de una pantalla). Bueno, en este Whatsapp me pedía disculpas por el “abandono”, disculpas por ser un cabrón y me decía que no se sentía preparado para conocer a alguien (tenía 28 años por cierto), que no quería jugar con nadie y que necesitaba conocer más a alguien antes de besarla (mierda…tengo que dejar de apuntar con la pistola a los tíos con los que me enrollo… ¡Venga hombre!).

Conclusión… La gran mayoría (no digo todos, que sino más de uno se ofenderá) de los tíos están boyados. Os falta un hervor chicos, enserio. Os falta un par de ostias bien dadas, madurar de una puta vez, decir directamente lo que queréis y lo que no, ser más claros y las cosas irían mejor.

Dejar de pensar alguna vez en vuestra puta vida con el pene, mirar más allá. Hay algo más que un par de tetas y un culo, hay personas que sienten y que se pueden sentir heridas, personas con orgullo, personas que les ha costado mucho subir su moral para que vengáis ahora vosotros y los hagáis sentir como una mierda. Y no, no es algo solo personal (que también), conozco un montón de mujeres que han pasado por esto, personas que no os merecíais ni por asombro, personas que lo han pasado mal por tíos como vosotros.

Iros todos a la mierda.

No sé qué tipo de sociedad estamos creando. Una sociedad consumista, que lo único que quiere es más y más. Cantidad, sumar y sumar cosas. Que no le importa romper cosas o personas, pisotear a los demás con la única finalidad de subir y estar por encima de ellas.

La historia que os he explicado es un claro ejemplo de esto. Creo que si alguna vez empezáramos a mirar más allá  de nuestro ombligo entenderíamos muchas cosas. Nos hemos modernizado tanto y queremos ser tan “cools”, tan guays que nos hemos olvidado de todo lo importante, que somos personas al fin y al cabo.

¿Por qué pasamos de un chico genial, que nos ha cuidado y nos ha mimado durante tiempo, sólo por conocer a otro? ¿Por qué nos tira tanto lo nuevo?

¿Por qué nos cuesta tanto entender que un abrazo, un beso, una charla tranquila con alguien a quien quieres, una cerveza fría rodeado de amigos es lo que de verdad importa, lo que te salva la vida?

Y sí, yo también me he equivocado miles de veces, y muchas más miles que me quedarán, pero puedo decir algo con total seguridad: no solo miro por mí, y que, a partir de hoy, sólo me voy a rodear de personas buenas y con principios.

Paula Carbonell

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De la tinta al píxel.

Tots coneixem l’origen del disseny gràfic. Si mirem enrere en el temps i ens posem romàntics pensant en Gutenberg i en altres pioners que van contribuir a fer entendre al món el destí d’aquest ofici, recordarem les seves arrels. En els seus orígens no tenia cap sentit relacionar disseny gràfic amb qualsevol altre cosa que no fos paper i tinta. Durant segles va ser així però, malgrat l’evolució contínua de la tecnologia que en permetia la producció, amb l’aparició de l’ordinador al segle XX, tot va canviar per a l’editorial.

En el moment en què va aparèixer el primer software i es va poder veure el primer píxel en una pantalla, va ser com quan Gutenberg va construir la primera impremta i l’escriptura manuscrita va quedar sentenciada. En aquest cas no va ser una sentencia molt clara i immediata, però al llarg dels anys el món digital ha demostrat ser molt capaç de substituir les funcions de la indústria editorial.

Actualment estem en un punt de transició molt interessant. El fenomen dels ebooks substituint polèmicament la venerada forma del llibre i permetent-ne molts més usos. Diaris que es publiquen via online, reduint molts més costos i oferint igual de qualitat d’informació o millor. Tot podent ser llegit i compartit a partir de qualsevol aparell, ja sigui portàtil, ipad o mòbil. Cada vegada més veiem com el món digital te un futur molt brillant, mentre que l’editorial queda com un enigma del què només ens podem preguntar “quant”. Quant desapareixerà i serà rellevada completament per un competidor tant agressiu. El com tampoc el sabem del cert, però el què és segur és que cada vegada més els píxels voldran assumir les funcions que durant tant temps només la tinta podia assolir.

Per sobre de tot s’ha de mirar a aquest possible futur amb optimisme. La indústria editorial no desapareixerà, senzillament quedarà obsoleta en determinades funcions, com ja n’ha quedat en algunes. Si tornem a mirar enrere quant l’impremta va substituir el sistema d’escriptura manuscrit, aquest últim no va desaparèixer, va tenir que adaptar-se. Actualment podem veure l’escriptura manuscrita com un recurs útil per al dissenyador gràfic o com un ofici íntegrament. Els cal·lígrafs que demostren la qualitat dels seus traçats i el coneixement de la lletra obtenen encàrrecs de molts clients. No es tracta com fa segles de una professió tant requerida, però existeix. Ha tingut el seu moment i ara s’ha adaptat a les necessitats de la cultura actual.

De la mateixa manera, l’editorial a mesura que perdi protagonisme i notorietat, tindrà l’obligació de complir altres necessitats. Haurà d’evolucionar i fer-se valdre molt més en altres àmbits.

El món digital, per la seva banda és un sector molt interessant actualment des del punt de vista del disseny. Ha crescut i evolucionat d’una forma impressionant aquests últims anys i encara falta veure el que hagi d’arribar. Com a dissenyadors gràfics és important tenir-ho en compte.

Andreu Martorell.

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Anestèsia mental.

Si em robessin el mòbil em sentiria com si em despullessin en mig de plaça Catalunya. Deixar-me’l a casa, però, només seria com si sortís sense sostenidor, al principi et sents una mica estrany, després t’hi acabes acostumant. Però el que és realment difícil és anar sopar amb els amics i no mirar el missatge inútil que t’envia l’amic nº 2.345 a facebook, que no saps ni quina veu té.

Crec que tots som conscients que, d’una manera o altra, som esclaus d’aquestes tecnologies, de la comunicació ràpida i de les xarxes socials. Aquestes xarxes ens permeten establir una relació permanent, intensa i contínua, com la corrent elèctrica, que és contínua i alterna, on hi pesa més l’alternança i la llunyania, que la proximitat i la profunditat. ‘Aquest no té amics!’, ‘Els amics d’aquest es poden comptar amb una mà!’, ‘Aquesta té 4.556 amics!’.

HO SENTO, PERÒ HE DE CONFESSAR QUE ELS AMICS DE FACEBOOK NO SÓN AMICS!!!

L’amistat és una experiència humana que requereix aspectes i correlacions que només es poden donar al món real. Us convido a tots a visitar-lo, alguns haureu d’agafar avió, d’altres metro, d’altres més independents igual viatjaran amb cotxe, i altres, els més afortunats hi arribareu caminant perquè sé que tampoc esteu tan lluny… Però de veritat, torneu al món real, i no dic que deixem de banda les oportunitats que aquestes ens ofereixen, com conèixer a gent que visqui a l’altra punta del planeta, aconseguir parlant amb aquell noi que s’emblava mut però resulta que només és tímid, trobar parella quan pensàvem que tots els homes eren inútils o convocar a milers de persones a una manifestació, cosa que comporta gran interès i magnitud, sinó que li diguin al mossèn Francisco de Roma, que comunica coses realment interessants, que empinen l’ànima i generen trempera intel·lectual en diversos àmbits…

Així doncs, us animo a que aquests avantatges no transformin els vostres actes complexos en senzills, que no oblideu la comunicació profunda, extensa, amb sentit, em vessant real.

Hem d’aconseguir que les xarxes socials només representin un aspecte de les nostres vies comunicatives, però NOMÉS UNA MÉS. Que no canalitzin les altres formes humanes de relació i comunicació. No caiguem al pou d’allò absurd, d’anàlisi, de reflexió i extracció de dades i conclusions. Prou idiotització social i anestèsia mental.

Així doncs, els 600 caràcters màxims d’un text de wordpress, no poden substituir la capacitat crítica de buscar informació, analitzar-la i contextualitzar-la i de valorar-la ajustada als nostres valors i principis. Espero haver-ho aconseguit amb menys.

Tornem a les taquilles a comprar entrades, tornem al banc a veure el nostre saldo o passem per l’agència de viatges a demanar informació. Torno a repetir que no proposo ser enemics de les xarxes ni d’internet, però sense perdre el nord. Que una eina no substitueixi les activitats reals ni el rigorós procés, anàlisi i comprensió.

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VÍDEO:

Sobra la necesidad de desconectar para conectar.

FRASE:

”Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas” Einstein.

Elena Caubet.

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Odio a primera vista

Ahora que me toca ponerme delante de un ordenador para escribir en un blog y puedo hablar de algo que me gusta. Ahora, se me antoja todo lo contrario. Así que voy a escribir sobre algo que detesto.

¿Detestar? Pues sí, ni más ni menos, porque es lo que “ELLAS” me provocan.

Las conocí oficialmente hace cuatro años y desde un inicio me parecieron insoportables. Se presentaron por sorpresa, con su aire amigable y desenfadado. Tenían ese no sé que, que atraía con su estilo moderno que al fin y al cabo ni era estilo ni era moderno. Su forma de ser, tan adaptable, que claramente era una señal de falta de personalidad. Se vestían de diferentes formas, colores y materiales. Se movían con soltura entre la gente y se iban con cualquiera. Por lo general siempre eran bien recibidas, con sus sonrisas, frases ingeniosas y con mucho por contar. Pero muy frecuentemente llegaban tan al límite que no podían evitar cruzar la línea de lo incívico y de lo incorrecto. Lo peor de todo, es que no era culpa suya, sino de esas personas que se juntaban con “ELLAS” y que, dejándose llevar por su actitud, se olvidaban de que hay ciertas cosas que no tienen mucho sentido.

Tras una breve estancia desaparecieron y me sentí aliviada. Pero era una mera ilusión porque como mínimo una vez al año aparecen de nuevo. Otra vez con sus viejos discursos y las mismas promesas de modernidad, creatividad, derechos, etc. Y año tras año me sigo preguntando que necesidad hay de lidiar con “ELLAS”.

¿Por qué no las alejo de mí? Porque tienen fieles seguidores que creen en “ELLAS” muy firmemente y yo me veo en medio de ese mar de halagos sin poder deshacerme ni un instante de su presencia. Si por mí fuera, las eliminaría de mi vida al instante. O al menos, las ignoraría cuando aparecieran, pero me resulta imposible.

Y es que las odio. No puedo con “ELLAS”. Ni las comprendo, ni las entiendo, ni creo que llegue a hacerlo nunca. Me hacen perder el tiempo y por consiguiente yo a “ELLAS”. Y tanto insistir por aparecer en mi vida y en las vuestras, ha acabado por desquiciarme. Sí sí, habéis leído bien, en las vuestras también. Y es que el odio a primera vista existe, y a veces hay que saber guiarse por las primeras impresiones.

Pero de que poco me hubiese servido dejarlas de lado. Porque muy a mi pesar me han hecho falta para llegar donde estoy. Porque “ELLAS”, las “INTERVENCIONES EN EL ESPACIO PÚBLICO” me las he tenido que tragar con embudo y sin respirar.

Sònia Rico Duarri

Lea las instrucciones de este medicamento y consulte a su diseñador.

Después de pasar dos semanas con amigdalitis y que mi mesita de noche estuviera decorada por diferentes cajas de medicamentos apiladas, me hizo ver que aquello solo hacia empeorar mi campo de visión. Fondo blanco y helvética para todas, colores como el verde, rojo, azul, amarillo son los que cubren la mayoría de las cajas. Jugando con formas geométricas o simplemente creando un degradado digno del WordArt.

Diseños que, obviamente, todos deven seguir un código establecido para facilitar su distribución e identificación, yo ahí no me meto. Pero eso no quita que podamos encontrarnos unos medicamentos que sigan respirando ese aire de seriedad e inflexibilidad (ya que como en el caso de el antibiótico, cada ocho horas una dosis durante siete días, como se te ocurra fallar una sola vez vuelves a la casilla de salida, doy fe), pero que mirarlos mientas los abres no te recuerden lo crudo y aburrido que es estar malo y que te haga pensar como en mi caso, hostia otra vez estas pastillas, pero si no hace tanto que tuve amigdalitis…joder si ya no fumo!!.

Sinceramente creo que aparte de tomarnos los medicamentos con otra actitud, creo que tendría un componente práctico que esta ausente hoy en día y que facilitaría aún mas su distribución, por ejemplo: El otro día que ya me notaba con algunos síntomas y después de pasar por el médico decidí ir a la farmacia a buscar Amoxicilina (mas conocido como antibiótico de toda la vida). Al entrar ya veo que son dos chicas jóvenes que supongo que estaban de prácticas, les entrego la receta y se gira a buscar entre tanto cajón. Después de un rato me saca una caja de antibiótico y al verla le digo:

– Perdona este no es como el que tube la ultima vez.

– Bueno, es posible, es el mismo principio activo pero de un laboratorio distinto.

– No mira es que yo hace nada estuve malo igual, y tenia uno distinto pero que me fue muy bien. Era blanco como este con una franja amarilla y un circulo azul, este en cambio tiene la franja lila.

Al final hice caso a la chica y me quede con el que me daba porque entendí que tenia lógica lo que me decía. Pero yo salí de la farmacia con mal sabor de boca, porque me sentí ridículo peleándome por un circulo o una franja que al fin y al cabo son igual de feos. Este creo que fue el punto en el que pensé si tengo que discutir otra vez por un medicamento que sea por un diseño de los que habían en los años cincuenta.

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Alejandro Zalacain

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Frases que desesperan a un Diseñador

No se si a vosotros os ha pasado alguna vez pero cuando a algunos clientes les enseñas una pieza gráfica, séase un cartel, la cubierta de un libro, un envase, página web, etc. y te dan una sugerencia porque no ven claro tu trabajo ¿No os habéis quedado con cara de bueno sí podría tener razón o que me estas contando?

Como diseñadora he oído al típico cliente que te dice “Quizá este cartel debería ser de otro color pero no sé, así que elige cual combina mejor ya que tú dominas más el tema que yo”. NOOO!!! Estáis equivocados todos aquellos que nos decís esa puñetera frase o otras similares hace que los diseñadores nos ofusquemos y no encontremos la solución adecuada para el jodido trabajo. Además no tienen ni la más remota idea de diseño, dicen por decir.

Muchas veces pasa que el cliente no aprecia las horas de dedicación que se han aportado en un proyecto, suelen pensar que es fácil de realizar cuando en realidad no lo es y que no prestamos tanta concentración para analizar las cosas. Creo que la gente ve a los diseñadores como unos auténticos bohemios iluminados que sólo hacemos que divagar con nuestros pensamientos extraños fuera de lo común y que siempre estamos pensando en las nubes.

Según hablando con gente del oficio y expertos, en ciertos momentos les puede crear ansiedad y en ese instante no saben encontrar la solución correcta, en cambio otros tienden a desdramatizar la situación tomándoselo con humor y acaban buscando la manera de cómo contentar al cliente para darle una satisfacción y hacerles creer que han sido partícipes de haber contribuido al diseño final.

Mirando Internet en la web Gràffica info, encontré una noticia muy cómica y graciosa en la que me sentí identificada con alguna de las frases expuestas, en ella decía que un diseñador oye cualquier tipo de frases de la boca de sus clientes. Según el estudio italiano ZeroUno escogió un total de 19 frases dichas por clientes donde las fueron anotando en post-it y de aquí realizaron un proyecto mencionado “What not to say to a graphic designer” (Qué cosas no le debes decir a un diseñador). Aquí os dejo algunas de las frases.

Tiene que ser algo con impacto

Tiene que ser algo con impacto

Te he enviado el logo está en formato Word. ¿Te va bien?

Te he enviado el logo está en formato Word. ¿Te va bien?

Vamos… esto sólo te llevará un minuto hacerlo.

Vamos… esto sólo te llevará un minuto hacerlo.

Es un evento de Navidad, vamos a utilizar el rojo.

Es un evento de Navidad, vamos a utilizar el rojo.

Y así es la cruda realidad el cliente siempre tiene la razón, aunque ello nos duela no nos queda más remedio que aceptarlo porque al fin y al cabo vivimos de ellos. También tengo que decir que cuando no tienen la razón les hago ver como es desde mi punto de vista o la tendencia del momento exponiéndoles con hechos. ¿Qué opináis al respecto si os habéis encontrado con ello o que pensáis?

C’est la vie!

Natalia Franco

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Roba de segona mà: Necessitat o moda?

Ja fa un temps que la gent compra més en les botigues de roba de segona mà, sobretot des que va començar la crisi. I és que si la roba que agrada té uns preus massa alts per la teva economia, una alternativa molt interessant és comprar a les botigues de segona mà. A banda de poder comprar més econòmic, promous la reutilització i el reciclatge.

Personalment, trobo genial la compra de roba de segona mà. M’encanta comprar una peça que algú prèviament ha comprat, portat, menyspreat, estimat, etc. a un preu més baix degut precisament al fet que aquesta peça ja no és nova i que en molts dels casos algú ha estat portant fins que se n’ha cansat. Naturalment, també m’agrada que aquest tipus de compra s’hagi anat normalitzant els últims anys, ja que no fa massa temps enrere la gent que rebutjava aquest tipus de botigues ara les busca. És una bona manera d’estalviar i reduir residus.

El que no m’agrada tant és que comprar roba de segona mà s’estigui convertint en una moda, ja que això està provocant que les botigues estiguin perdent la seva raó de ser.

Poso dos exemples:

El primer fa referència a les botigues Humana (a Barcelona en tenim vàries), que neixen per oferir roba de segona mà a molt bon preu i amb un estat molt acceptable per a la gent més necessitada. Malauradament, en els darrers temps els compradors habituals d’aquestes botigues, econòmicament ja no poden permetre’s ni tan sols comprar allà i es comenta des de dins que tot i així, les ventes han augmentat i ara la clientela és més variada i diversa.

Un altre exemple de cadena de roba de segona mà que està creixent força des dels últims anys, és Flamingos Vintage Kilo. Jo vaig descobrir-la fa un parell d’anys gràcies a una amiga que em va portar a la primera que va existir a la ciutat, aquella que hi ha al costat del MACBA. A diferència d’Humana, aquí venen la roba de segona mà a pes. Quan ho vaig descobrir, em va xiflar la idea! Ja que era una botiga econòmica i la roba estava prou bé. En aquells temps, era l’única botiga Flamingos que hi havia a la nostra ciutat, però va tardar poc en començar a ser un èxit i començar a obrir sucursals fins avui dia. Realment no sé amb quina finalitat va néixer Flamingos, però el que sí que puc assegurar és que actualment aquest tipus de botiga de segona mà “vintage” s’atribueix a una clientela que segueix la moda “hipster” “vintage” i que, precisament per un augment en la demanda, els seus preus han anat pujant.

Tot això és un tant relatiu, i entenc que la roba envers la seva antiguitat i originalitat, pugui incrementar els preus, però d’aquí a que una jaqueta et costi més cara sent de segona mà que la mateixa exacta de primera, a mi em sembla passar-se. A part, moltes de les peces estan realment en mal estat i les segueixen venent a preus força alts en relació amb la qualitat de la peça que ja es veu a simple vista, quan en canvi podria ser una oportunitat per a algú que no té diners i necessita comprar-se roba d’abric per l’hivern.

Vull que quedi clar que no tinc res en contra de les botigues que he anomenat, simplement són exemples de botigues de segona mà que conec, que fa temps que freqüento i de les que he pogut veure’n l’evolució. Però aquest fenomen d’increment de preus es deu estar donant en la majoria, un altre exemple per aquest tipus de botigues que van més lligades a la moda i no tant a la necessitat, és la botiga de roba de segona mà “Ohlala”, també amb un parell o més de botigues a la ciutat.

Aquesta entrada surt precisament de la meva preocupació per l’increment de preus de la roba de segona mà en aquest tipus de botiga, que he anat observant des de fa temps relacionat directament amb la moda i tendències del moment. Crec que la reutilització de la roba neix d’una necessitat i el que em preocupa és precisament si les botigues com les mencionades estan aprofitant-se de la situació actual i de les tendències per vendre la seva roba a preus més alts.

Creieu que s’està sobrevalorant la roba de segona mà? Hauria de ser un servei per a aquella gent que més ho necessita? Què en penseu d’aquest plantejament?

Ariadna Flotats

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